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International Womens Day at IPPF

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Justicia de género en América Latina y el Caribe: una deuda urgente

Millones de mujeres y niñas enfrentan pobreza, violencia y desigualdad mientras la inacción política persiste.

América Latina y el Caribe es una de las regiones donde las mujeres y las niñas siguen quedando rezagadas de manera desproporcionada. Los últimos datos de la CEPAL, en su revisión de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, revelan una realidad desoladora: para 2030, se estima que 20 millones de mujeres y niñas en la región vivirán en pobreza extrema. Pero las dificultades económicas son solo una capa dentro de una compleja red de desigualdades sistémicas que continúan negando a las mujeres sus derechos, seguridad y dignidad. 

Las mujeres en América Latina y el Caribe soportan una carga desproporcionada de trabajo no remunerado de cuidados, un desafío estructural que perpetúa la desigualdad de género y limita su autonomía económica. De manera alarmante, una de cada cuatro mujeres en la región no tiene ingresos propios, lo que convierte la independencia financiera en un objetivo inalcanzable para muchas. Esta disparidad económica se cruza con la falta de acceso a la salud, ya que la tasa de reproducción en la adolescencia sigue siendo alta y afecta desproporcionadamente a las comunidades más pobres. En algunos países, más del 35% de las jóvenes en el quintil de ingresos más bajos han tenido un hijo durante la adolescencia, perpetuando ciclos de pobreza y limitadas oportunidades. 

El fracaso en abordar las barreras sistémicas en el acceso a la salud ha tenido consecuencias mortales. A diferencia de otras regiones del mundo donde las tasas de mortalidad materna han mejorado, América Latina y el Caribe no han visto avances. Las complicaciones durante el parto y el posparto siguen siendo una de las tres principales causas de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años. Mientras tanto, la violencia de género sigue siendo una crisis urgente: en la región, cada dos horas una mujer muere de manera violenta. Según el informe Violencia feminicida en cifras en América Latina y el Caribe de la CEPAL, encuestas nacionales indican que entre el 63% y el 76% de las mujeres y niñas han experimentado violencia de género en algún momento de sus vidas. Es una realidad aterradora que subraya la necesidad urgente de cambio. 

Estas cifras son inaceptables en una región donde los gobiernos han firmado compromisos para la igualdad de género y la erradicación de la violencia contra las mujeres, como el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo de la CEPAL. Existen estrategias y acuerdos regionales, como el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI) de la Organización de los Estados Americanos, pero la voluntad política y las respuestas concretas siguen siendo insuficientes. La inacción de los Estados es una forma de violencia estructural, una que los movimientos feministas y las organizaciones de mujeres han resistido durante mucho tiempo. 

Durante décadas, las organizaciones lideradas por mujeres han llenado los vacíos dejados por la negligencia gubernamental, brindando servicios de salud seguros e incluyentes, abogando por cambios legislativos y acompañando a sobrevivientes de violencia. Las Asociaciones Miembro de IPPF en 30 países de la región continúan con esta labor esencial, asegurando que ninguna mujer o niña quede sin apoyo. 

La próxima semana, participaremos activamente en la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), donde es fundamental que los gobiernos y actores relevantes escuchen lo que tenemos que decir. Deben amplificar nuestras voces y respaldar nuestras demandas en la mesa de negociación. Esto es una cuestión de vida o muerte: no podemos sobrevivir si no priorizamos la violencia, el cambio climático y la pobreza desde una perspectiva de género. Hacemos un llamado: nuestras vidas están en juego. 

En IPPF, seguimos firmes en nuestro compromiso de priorizar a las mujeres, niñas y poblaciones vulnerables en toda su diversidad. Continuaremos luchando por sus derechos, sin importar cuánto tiempo tome. Sin embargo, no podemos hacerlo solas. Los gobiernos, las agencias multilaterales y la sociedad civil deben unirse para tomar medidas decisivas. El tiempo de las promesas vacías ha terminado: es momento de un cambio urgente y significativo. 

when

region

Americas & the Caribbean

Subject

Gender equality

Deben amplificar nuestras voces y respaldar nuestras demandas en la mesa de negociación. Esto es una cuestión de vida o muerte: no podemos sobrevivir si no priorizamos la violencia, el cambio climático y la pobreza desde una perspectiva de género. Hacemos un llamado: nuestras vidas están en juego.